sábado, 17 de octubre de 2009

Nunca unas palabras habían hecho tanto

Unas palabras fueron suficientes para que ella volviera a sonreír. Pensaba que todo podía salir bien, que las cosas volvían a su cauce. Iba a tener que ser paciente, iba a tener que esperar mucho tiempo hasta que llegara el día en el que esa sonrisa no pudiera volver a desaparecer. Pero ella estaba dispuesta a eso y a más, porque estaba segura de querer sonreír día tras día.

Era capaz de dejarlo todo si con eso volvía a ser feliz, abandonar todo lo que tenia, irse lejos, o cerca, pero irse, irse sin maletas, sin nada en las manos, solo con una sonrisa dibujada en su cara.

La gente no la entendía, no entendía que con unas simples palabras hubiera recuperado todo aquello que perdió hacia un tiempo, pero a ella no le importaba, pues sabia que por una vez iba a dejarse llevar por ella misma, no iba a escuchar a esa gente que solo quería que se quedara donde estaba. Ella tenía el suficiente valor como para irse y no volver. Irse, pero irse para ser feliz.

Quien la quisiera de verdad la entendería, entendería que esas palabras habían significado mucho para ella, que esas palabras demostraban que por alguna razón alguien se había dado cuenta de que las cosas algún día serian como debían de ser.
Tiempo, eso era lo que tenia que pasar, eso era lo que a partir de ese día iba a pasar tan lento, pero como ya he dicho, estaba dispuesta a quedarse esperando a que pasaran esos días, meses o incluso años.
No tenía prisa, sabia que al final tendría que lo llevaba tanto esperando.

Su sonrisa se dibujo el día en el que leyó aquellas palabras.

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