martes, 19 de enero de 2010

Su pequeño balcón

Sentarse en el balcón en pleno invierno no era una cosa muy corriente, pero ella se sentía libre en aquellos momentos. Le gustaba acurrucarse en una manta y olvidarse del mundo y de la multitud que vivía en él, aunque solo fuera por unos minutos. Necesitaba a la gente que había estado en esos momentos llenos de alegrías, pero parecía ser que en los momentos difíciles esas personas desaparecían. Ya no tenia esa sonrisa matutina que tanto la caracterizaba, ahora se levantaba sabiendo que el día seria como otro cualquiera, que quizás pasaría algo interesante, pero nada que pudiera cambiar su estado anímico. Ya no se sentaba y pausadamente escribía letra por letra todo aquello que le venia a la mente. Había recurrido a sentarse y simplemente dejar que el tiempo pasara, que se acabara el día y empezara otro nuevo, otro exactamente idéntico al anterior. Su habitación se le hacia inmensa en algunas ocasiones, sentía como que todo su alrededor aumentaba, mientras ella se quedaba diminuta sentada en una silla. Pero otras veces las paredes de esa habitación se encogían y la hacían sentir atrapada, y por mas que intentaba que no siguieran encogiendo, éstas se le caían encima. Suerte que le quedaba esa gran ventana que daba al único lugar donde podía refugiarse:



Su pequeño balcón.

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