viernes, 26 de marzo de 2010

Sin miedos no existen sueños

Los sueños son las realidades que nos reprimimos a cumplir, aquellas cuyas consecuencias nos aterrorizan. Los sueños son los temores a poder hacer realidad las cosas que de verdad deseamos, aparecen cuando nos sentimos indefensos y decidimos, sin pensarlo, huir de la realidad que nos rodea. Entre los sueños existe el ya tan conocido miedo, ese miedo que aparece en cualquier situación, ese miedo que nos cohíbe a seguir adelante. Siempre he sido alguien que no cree poder hacer realidad sus sueños por miedo a que no salgan como los imagino. Pero con el paso del tiempo he descubierto que sin miedos no hay sueños y que, aunque suene extraño, sin sueños no hay vida. Nuestra vida está llena de problemas e ilusiones, llena de alegrías y decepciones, pero todo ello nos enseña que, para seguir, debemos creer en las fantasías que aparecen sin más en nuestras cabezas.

domingo, 7 de marzo de 2010

Pulso cabeza-corazón

Ella se sentía confusa, más confusa de lo que nunca se había sentido. No sabia lo que quería, no sabia si se estaba enamorando de aquel chico de piel morena o de si aquello era solamente algo pasajero. Estaba convencida de no deber decirle nada a aquella persona, no podía arriesgarse a perderlo por dejar que sus sentimientos ganaran el pulso con su cabeza. Era todo muy extraño para ella, no era capaz de dejar, aunque solo fuera una vez, que su corazón ganara la partida. Creo que tenia demasiado miedo a perder más de lo que tenía, a perder todo aquello que poco a poco había ido construyendo con mucha paciencia. Estaba triste, hacia mucho tiempo que nadie la hacia sonreír con un simple “hola”, y ahora cada vez que aquella persona pronunciaba aquellas cuatro letras, ella sonreía. Y la gente se preguntaba: ¿triste por que alguien la haga sonreír? Pues si, ella no estaba dispuesta a que le arrebataran aquella sonrisa con la misma facilidad que se la habían entregado, ya había pasado por aquello y no quería volver a pasar. Parecía que la cabeza se volvía más débil que el corazón y se iba a dejar ganar.



Puede que por una vez las cosas salieran bien.