martes, 31 de agosto de 2010

Realidades no vividas

Echo de menos esas cosas que aun no hemos vivido. Echo de menos tu olor entre mis sabanas, tus besos de cada mañana y tus caricias al despertar. ¿Pero sabes porque lo echo de menos? Porque cada noche al cerrar mis ojos parece que todo eso sea real.

viernes, 27 de agosto de 2010

Me gusta echarte de menos

Mis manos te buscan y como otras tantas noches no estás aquí. Intento imaginarme que por un momento tú también deseas tenerme entre tus brazos, y así, imaginando, me quedo dormida sobre tu pecho para mi imaginario. Despierto y anhelo ese beso de buenos días, pero no estás para dármelo y empiezo la mañana recordando los besos anteriores para sentirme más cerca de ti. Cerraré los ojos e imaginaré que me abrazas, necesito uno de esos para que el día sea más llevadero sin tu presencia. Ha llegado el punto en el que ya no sé cuando fue la última vez que le prohibí a mi mente pensar en ti y en todo lo que hemos vivido. Supongo que me gusta echarte de menos en los ratos que no estamos juntos.

viernes, 20 de agosto de 2010

Deshazte de los miedos

Todo el mundo dejamos de nombrar esas cosas a las cuales tenemos miedo, quizás por pensar que si las pronunciamos pueden hacerse realidad. Yo soy más de esas personas que piensan que si a algo se le tiene miedo lo mejor es gritarlo. Dejarlo salir para que se pierda con el viento. No deberíamos callarnos los miedos, así solo se hacen más fuertes y se apoderan de nosotros. Sonríele a la vida y deshazte de todo aquello que no te deja ser feliz.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Vacaciones 2010

Necesitaba desconectar de todo y de todos, sentirse libre, vivir a su aire una temporada. Pero no se imaginaba que pudiera echar tanto de menos a la gente que dejaba atrás, a todos aquellos que habían estado a su lado incondicionalmente. Iban a ser unas vacaciones cortas pero intensas. Iba a pasárselo lo mejor que pudiera y tenía claro que echaría de menos a los que tanto quería.

viernes, 6 de agosto de 2010

Gritaba...

Hoy tenia ganas de gritarle al mundo, de gritar que los imposibles no existían, de gritar que todo puede solucionarse si uno mismo se lo propone, de gritar que estaba enamorada de la vida, de la lluvia, de los amaneceres y los atardeceres, de los días grises, de cada una de esas personas que pasaban por su vida.
Hoy ella se sentía bien, hoy quería que esa sonrisa que se había dibujado en su cara nunca más desapareciera.