miércoles, 29 de septiembre de 2010

Envuélveme de ti

Envuélveme de ti, quiero tener tu olor un día más, saborear en mis labios los tuyos, sentir tus manos en mi cintura.

Envuélveme de ti, no dejes que me escape, abrázame hasta que solo tenga ganas de quedarme.

Envuélveme de ti, enlaza tu mano con la mía, mírame a los ojos, hazme sentir tuya.

Envuélveme de ti y no te alejes nunca.

martes, 21 de septiembre de 2010

Tú y Yo

Y tú, desapareces de mi vida como un espejismo, sin decir adiós, sin despedirte, sin darme ese último beso que tanto anhelaba.

Y yo también desaparezco, pero del mundo, del universo. Y me he ido sin ti porque tú has decidido no cogerme de la mano, dejarme ir.

Y simplemente volvemos a ser TÚ y YO, dejando atrás un gran NOSOTROS.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Días de lluvia


Adoro la lluvia, ver como las gotas resbalan apresuradamente por el cristal de mi ventana. Adoro el momento en el que me despierto a medianoche y escucho llover, el momento en el que me tapo con la manta y solo me apetece cerrar los ojos y escuchar. Pero sin duda, lo que más me gusta de los días de lluvia es poder estar contigo, paseando mientras nos mojamos, o tumbados en mi cama mientras vemos una película, nos reímos, nos besamos y nos olvidamos por un momento de todo lo demás. Adoro cuando anclas tus ojos en los míos y escuchamos llover juntos.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Personas como ella, pocas!

Sabía que no iba a encontrar a personas como ella, personas capaces de darlo todo por verla feliz, personas que no le han dejado de lado a pesar del distanciamiento. Hoy se había dado cuenta de que personas como ella eran las que quería en su vida. Personas a las que no les diera miedo querer, personas por las que estaría dispuesta a cualquier cosa.

Y hoy podía decir: ¡Te quiero!

martes, 14 de septiembre de 2010

Que no desaparezca nunca

Necesitaba sentir el roce de sus manos en su espalda, besarlo en los semáforos en rojo, abrazarlo sin motivo alguno e incluso pasear con él de la mano. No soportaba la idea de perderlo, de quedarse sin todo lo que tenía, sin todo aquello que habían construido. Reconocía no portarse bien siempre, pero afirmaba quererlo tanto que no le costaba decir un simple “lo siento”. Le encantaba estar con él y lo echaba de menos en momentos insignificantes. Deseaba tenerlo a su lado y recordarle a cada momento que lo quería. Le gustaba tanto sentir la sensación que sentía en esos momentos que no quería que desapareciera nunca, jamás.