lunes, 26 de diciembre de 2011

Volverá, lo sé.

Ahora mas que nunca querían verle sonreír como solía hacer, hablar y hablar sin callar ni un segundo. Ahora mas que nunca necesitaban un: “Estoy bien”. No soportaban verlo postrado en aquella cama, sin moverse, sin hablar, sin comer…
Él solo te miraba, pero en realidad no te veía, te oía, pero no te escuchaba.
Estaba dejando de ser él, esa persona encantadora que siempre había sido, se estaba convirtiendo en alguien triste, dejado, olvidadizo.
VUELVE, estés donde estés, VUELVE, todos están a tu lado esperando que tu yo verdadero vuelva a ti.

lunes, 23 de mayo de 2011

¡Demasiada gente falsa, aunque muchos más cobardes!

El mundo está lleno de gente mala, de gente que solo busca hacer daño a los demás. Día a día me he ido dando cuenta de que lo único que esas personas consiguen es hacer más fuertes a quienes, en realidad, quieren destruir.

Cuando alguien va a por ti debes demostrarle que puedes con él, no hace falta fuerza, solo un poco de cabeza. La ignorancia es la mejor arma que se puede usar.

Demasiada gente falta en este mundo tan pequeño, aunque realmente hay mucho más cobarde deambulando por las calles.

Y si de algo estoy segura es de que todos acaban teniendo lo que se merecen y aquellos que han entrado en tu vida para destruirla tendrán un gran socavón en la suya.

domingo, 27 de febrero de 2011

Volver a ser pequeña

Tan pequeña y tan frágil. Tan sonriente y tan feliz.

Echo de menos a esa niña a la que no le importaba nada de lo que sucedía a su alrededor. Esa niña que solamente lloraba cuando tenía hambre, sueño o cuando era hora de cambiarle los pañales. Esa niña que con el tiempo ha ido creciendo y convirtiéndose en lo que es ahora, alguien con miedos, con inseguridades, atada a su vida, muchas veces incomprendida, una chica que ahora llora y se da cuenta de todo lo que pasa en su entorno, ese entorno que cuando era pequeña parecía no estar.
Ya no sonríe como lo hacia cuando su padre llegaba a casa de trabajar y le daba un achuchón de esos que a ella tanto le gustaban. Ya no se divierte con su hermano mientras juegan con las muñecas y los coches. Ya no va corriendo a su madre y le pide sin mas que le de un beso.
Ahora la niña tiene alguna que otra responsabilidad, y se ha dado cuenta de que los demás han dejado de pasar tiempo con ella y de que ella ha dejado que eso ocurriera.
No abandona nunca las cuatro paredes de su habitación y sin quererlo ha descubierto que a veces ya no puede más y necesita volver a sacar a la niña que lleva dentro, esa pequeña incontrolable que muchas veces sacaba de quicio a los demás.

Necesita la sonrisa de la persona que ve en esas fotos de hace tanto tiempo.