martes, 2 de septiembre de 2014

Tiburones necios

Nunca creyó aquello que su madre le contaba, aquello de que cuando una persona que ya no está en esta vida aparece en tus sueños es porque tiene algo importante que decirte.

No lo creía hasta que le sucedió a ella.

Llevaba unos días soñando con aquella persona que tanto bien le había hecho en vida, aquella persona que siempre estaba cuando ella necesitaba un consejo. En cada sueño intentaba decirle algo pero cuando llegaba el momento ella se despertaba y aquellas palabras se desvanecían.

Una noche, después de vueltas y vueltas en su pequeña cama consiguió dormirse y como noches atrás aquella persona apareció. Nunca podrá olvidar aquellas palabras: "No confíes en nadie, aquellos en quienes confías te delatan, aquellos que consideras amigos intentan hundirte. No seas tan buena, no dejes que los tiburones te deboren. Quienes tanto te quisieron hoy ya no lo hacen, quienes tanto dieron por ti hoy deciden que quieren destruirte. Eres fuerte, lo sabes, lo fuiste cuando me fui, así que ahora no derrames ni una lágrima por esas personas, cuando la vida lo decida tendrán sus consecuencias".

Despertó llorando, recordando una a una las palabras. Pensó en la infinidad de personas que podían haberle fallado, intentó averiguar a quien o quienes iban dirijidas aquellas acusaciones, hasta que al final lo entendió y supo a quienes se refería, no era solo una persona, TIBURONES, eso fue lo que hizo que ella supiera quienes eran.

Dejó de creer en las palabras de aquellos necios que creían que ella nunca se enteraría y aunque tuvo ganas de llorar pensando en todo aquello se prometió obedecer y no soltar ni una lágrima, ya no se la merecían.