domingo, 23 de agosto de 2015

Ellos: mi motor

Me he dado cuenta de que tengo un motor de la vida que nunca para, que está ahí siempre para mi.

Ellos. Unos hace mucho tiempo que están, otros han llegado hace poco, pero pisando fuerte. Se hacen llamar amigos y sin duda han sabido comportarse como tal en momentos duros.

Ahora, que es cuando más los necesito, están ahí, al pie del cañón, brindandome un hombro en el que llorar y regalandome sonrisas día a día.

Supongo que aveces tienes que aprender a confiar en la gente, aunque hayan muchas personas que te hayan defraudado a lo largo del camino. Lo he aprendido hace muy poco, cuando sin pedirlo han aparecido en mi vida personas increibles.

Ya no tengo la necesidad de escribir para ti. Ha sido un placer compartir mis últimas entradas contigo, volveré a hacerlo, seguro, pero ahora sé que la felicidad depende de mi y que ellos son quienes me ayudan a vivir.

Unos me habéis aguantado años, otros meses, pero todos sois parte de mi.
Gracias chicos, sé que cada uno de los que leáis esto sabréis quienes sois.

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