viernes, 4 de septiembre de 2015

Te recuerdo

Me ha sido imposible resistirme a la tentación de releer cada una de las palabras que me dedicabas cuando lo "nuestro" era esa historia que empezaba a escribirse.

Lo primero que recuerdo es cuando empecé a ser tu NIÑA, un poco por lo pequeña que era pero más por ese cariño que me tenias. Aunque quería hacerte creer que odiaba que me llamaras así la verdad es que me encantaba. Me hacías sentir especial, única, grande.

¿Recuerdas a lagrimitas? No todo el mundo conoce su historia. Es un simple peluche que como bien sabes me ha acompañado en todo momento, en esas situaciones en las que las sonrisas eran mas bien escasas.

No había mañana que no te diera los buenos días. Era algo que me encantaba, despertarme, coger el móvil y desearte una buena mañana. El camino al trabajo siempre se me hacia más ameno teniéndote al otro lado del teléfono. No podemos olvidar como te esperaba todas las noches para poder ser la última persona con la que hablara. Una vez me dijiste que eras feliz porque había sido la ultima persona con la que habías hablado. Eso me hizo dormir sonriendo, porque sonreír contigo era una rutina preciosa.

Siempre bromeabas con aquel rechazo mío, un rechazo que más tarde desapareció dando paso a las ganas de tenerte a cada minuto. Sabias que odiaba que bromearas con eso, lo que no sabias era que lo odiaba porque yo ya estaba replanteándome ciertas cosas.

¿Y aquella "bronca" que tuvimos porque según tú mi gato no me amaba? Los gatos te dan mimos por instinto me decías, yo lo negaba y afirmaba que los gatos te querían sin más.

Poco después llegó esa promesa de subir conmigo a ese lugar que tú y yo sabemos, una promesa que nunca llegó, igual que aquella de que siempre te tendría para todo y que tú no ibas a desaparecer como lo habían hecho todas aquellas personas que me habían importado a lo largo de la vida.

Es triste que todo acabara así, pero sabia que para que tú fueras feliz yo tenia que desaparecer. Créeme, ha sido la decisión más difícil del mundo, pero prefiero verte sonriendo a sonreír yo.

No hay día que no espere una señal de que no te has olvidado de mi. Me dijiste que nunca lo harías pero ya no sé que pensar... Es difícil seguir creyendo que recuerdas todo esto.

Te echo de menos, mucho. Si tú también me echas de menos, aunque solo sea un poquito, por favor, házmelo saber. A veces lo necesito.

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