domingo, 18 de octubre de 2015

En un día como hoy te regalo algo como esto

Creo que no hay mejor día para dedicarte esta entrada que el de hoy. Voy a hacerte el mejor regalo de cumpleaños que podrías tener.

Papá:

Cuando te fuiste pensé que mi mundo se vendría abajo y que nada tendría sentido, pero me equivoqué.

Gracias a todos tus fallos yo he aprendido que no todas las personas son lo que aparentan ser. Hoy no voy a recriminarte nada, hoy sólo voy a agradecerte cosas.

Quiero agradecerte que hayas dejado que mi hermano sea ese padre que contigo no tuve, siempre estuviste ausente y gracias a eso no ha sido tan difícil saber que ya no estarás nunca más cuando entre en casa.

Quiero agradecerte porque has conseguido que entienda que el rencor no sirve de nada, que crearse un enemigo es perder el tiempo.

Gracias a que me abandonaste en su momento hoy me he dado cuenta de que tengo a la madre más fuerte del mundo y que sin una figura paterna también se puede vivir. Que el amor es amor y que mi padre no eres tú. Porque haber puesto esa semillita no te convierte en padre. Un padre es aquel que está cuando su niña llora, cuando su niña ríe, cuando su niña cae y es quien ayuda a su niña a levantarse. He tenido la suerte de que pusiste una semilla 4 años antes que la mía y eso ha hecho que él sea quien me haya hecho sentir la niña de alguien.

Te perdono, por haberme abandonado, por haberte despreocupado de mi, por no pensar en si estaría bien. Te perdono porque creo que ya tienes suficiente con saber que nunca volverás a tenerme, que quizás aún no te has dado cuenta pero algún día te arrepentirás de todo y entonces me buscarás, pero yo no estaré porque estaré con esa familia que me ha enseñado a vivir o quizás con esa que yo forme y de la que nunca sabrás su existencia.

Pasa un buen día que desde que te fuiste mis días siempre son buenos.

viernes, 16 de octubre de 2015

Por si todavía me lees

No sé si todavía me lees, pero tengo que utilizar la última bala que queda en el cartucho.

Hoy es uno de esos días es los que necesito de tu templanza, de tu calma. Uno de esos días en los que es imposible no echarte de menos. Te fuiste así, sin más. No me diste la oportunidad de despedirme de ti, de decirte todo lo que había callado, y aunque creo que eso es de ser cobarde aquí estoy, intentando que esto llegue a ti.

Estoy en el metro, de camino al trabajo, este es el único momento del día que tengo para mi sola, en el que no pienso ni de donde vengo ni a donde voy, pero aquí estoy, escribiendote a ti, pensando hacía donde me llevará esto, en si será una de esas entradas en vano.

Ojalá todo lo que pasó hubiera pasado de otra manera, no creo que nadie pueda soportar tanto como he soportado yo. Como bien sabes todas las cosas malas han ido de la mano, una tras otra, sin dejarme ni un respiro. Hasta que apareciste tú y parece que cortaste esa cola de mala racha, aunque luego fueras el encargado de volver a unirla.

Te he echado de menos en infinidad de veces, te he escuchado donde no estabas y te he visto donde seguramente nunca estarías. Pero apesar de todo sigo pensando que eras tú el que me transmitía la paz que necesitaba y ahora que no estás no sé muy bien que hacer para conseguirla de nuevo.

Deseo que allí donde te haya llevado la vida seas feliz, que consigas todo aquello que querías, que nada ni nadie sea un obstáculo en tus sueños, porque creo que una de las cosas más maravillosas que tenías eran esos sueños que nunca se desvanecian.

Mi vida sigue igual que cuando te fuiste, he encontrado otro trabajo y estoy en busca de esas prácticas que tantas ganas tenía de hacer. Sigo soñando en ser quien quiero ser y haciendo poco por conseguirlo, supongo que siempre será más importante el deber que el querer.

Espero que algún día decidas que puedo estar en tu vida sin que eso sea un gran problema. Hasta entonces solo deseo que me leas, que esto sirva de algo.

Sonríe y recuerda que todo depende del momento.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Por ti caería y volvería a levantarme

No puedo seguir así, no puedo estar esperando cada día a dar el paso, pensando en lo jodido que es conseguir todo lo que quiero.

Que mi misión en estos momentos no era otra que conseguir sentirme útil. Pero llegaste otra vez con esa sonrisa y mi mundo volvió a volcarse en ti, en esa mirada que aparece en mi mente cada vez que cierro los ojos, en ese olor que dejaste un día en mi y que a día de hoy sigo conservando.

Después de todo yo volvía a tener las cosas tan claras... Mi vida iba a ser yo, iba a ser egoísta e iba a centrarme en mi, pero has cambiado por completo todos mis planes. Ahora quiero conseguir que te des cuenta de que estoy aquí, de que hace mucho tiempo que estoy aquí, cerca de ti aunque tú no te hayas dado cuenta nunca.

Que se me acelera hasta el alma cuando te veo, que no puedo vivir ni un segundo más sin gritar que quiero arriesgar. Que estoy dispuesta a caer por ti, ya me levantaré si es necesario, pero que contigo quiero intentarlo, que no puedo estar pensando en que habría pasado si hubiese tenido las narices de decirte que todas las noches te cuelas en mis sueños y vivimos una vida preciosa.

Ojalá todo fuera más fácil, ojalá todo lo que nos separa nos uniera, pero de momento sólo puedo verte desde lejos, de momento tengo que conformarme con soñarte cada noche.